Una de las cosas que nuestros clientes más demandan es la restauración de radiadores que, debido al deterioro o los golpes y ralladas, se han degradado y han perdido el encanto de cuando eran nuevos.

Originalmente, los radiadores se pintan en su punto de origen con medios industriales. Por lo tanto, su base no deja de ser un esmalte y lo único que tenemos que hacer es limpiar la pieza y lijarla con lija fina con tal de abrir poro. Si la superficie estuviera muy sucia o con muchas manchas como el tabaco o el óxido, nuestra recomendación es aplicar una imprimación sintética.
¿Porque una imprimación sintética y no al agua? Porque la imprimación al agua activaría el óxido y la mancha volvería a salir a través de la pintura
Una vez tenemos el soporte bien limpio o imprimido y todo bien tapado, ya podemos comenzar a esmaltar los radiadores utilizando una pistola de aire caliente. Este tipo de pistolas se utilizan para que, al mezclar el material con el aire caliente, este seque antes y así se evita la aparición de los siempre anti estéticos chorreones. Tanto si tenemos que aplicar imprimaciones previas como para el posterior acabado SIEMPRE la utilizaremos para dar un aspecto homogéneo i evitar brochadas o regruesos que se generan con otro tipo de herramientas.

Siempre que utilizamos pistolas de aire para pintar, nos aseguraremos que haya una buena ventilación (preferiblemente un exterior) y que todo quede bien tapado ya que la pintura se vaporiza y el aire puede hacer que ensuciemos allí donde menos los esperamos.
Una vez aplicadas las dos capas de esmalte sintético satinado, los radiadores han de secar en un interior con tal de evitar que se enganchen el polvo o otros elementos volátiles. De esta manera, hemos restaurado elementos con años de antigüedad a su estado de fábrica.
